Con esta frase, el líder de la fracción de PPA, Eduard Pieters, cerró su segunda intervención en el Parlamento, transformando un debate sobre un contrato para el manejo de residuos en una cuestión mucho más mayor: ¿qué límites tiene el Gobierno cuando utiliza dinero público? Según Pieters, nadie discute que Aruba deba estar limpia. El objetivo es correcto. Pero, según Pieters, un buen propósito nunca puede justificar la violación de la ley ni el debilitamiento del Parlamento.
ATA no fue creada para ser un banco del Gobierno
En su réplica, Pieters lanzó una advertencia firme. Según el parlamentario, si el Gobierno puede usar el fondo de ATA para financiar la gestión de residuos, surge la pregunta: ¿Dónde está el límite? “Si hoy ATA puede pagar contenedores de basura, ¿mañana podrá pagar el asfalto de las carreteras, la renovación de escuelas, cámaras corporales para la policía, el cuidado de adultos mayores o cualquier otro gasto que sea responsabilidad de otro ministerio?”
Pieters indicó que, si seguimos esta lógica, ATA pierde su misión original y se convierte simplemente en una fuente alternativa de financiación para el Gobierno. “Entonces, ahora sí se puede confirmar que Aruba tiene un nuevo banco: ‘ATA Bank’”.
Según el líder de fracción, esto no es solo un comentario sarcástico, sino una advertencia política.
No se puede simplemente hacer a un lado al Parlamento
Pieters expresó su preocupación de que, según él, el Parlamento aún no tiene claridad sobre cómo se utilizarán los 16 millones de florines. “Es el Parlamento el que controla el dinero del pueblo. No un ministerio”.
Según Pieters, el peligro radica en que la noble intención de mantener a Aruba limpia no puede utilizarse como argumento para crear excepción tras excepción, hasta que el Parlamento pierda el control sobre el gasto público. “El fin no justifica los medios”.
El destino del dinero público también debe seguir la ley y por eso mismo Pieters cuestionó la decisión de no seguir un proceso completo de licitación pública (destaho publico), tal como lo estipula el artículo 21 de la Ordenanza de Establecimiento de ATA (Landsverordening Instelling ATA). Según Pieters, una licitación pública no se crea para garantizar que una sola compañía gane, sino para garantizar la igualdad de oportunidades.
“Ahora he recibido llamadas de varias compañías que también estaban interesadas en participar. Pero nunca se les dio la oportunidad igualitaria que estipula la ley”. Este es precisamente el problema, ya que no se trata solo de quién obtuvo el contrato, sino de quién nunca tuvo la oportunidad de competir.
Un Parlamento fuerte protege la buena gobernanza
En su mensaje final, Pieters señaló que una oposición fuerte no debe ser un obstáculo para gobernar, sino un requisito para la buena gobernanza. “No se puede hablar de buena gobernanza con un Parlamento débil”.
Por eso, PPA continuará cuestionando cada decisión en la que existan dudas sobre la transparencia, la legalidad y el uso de los fondos públicos. Porque, para Eduard Pieters, el principio es simple:
“Un gobierno puede tener buenas intenciones. Pero cuando se hace a un lado la ley, el Parlamento tiene la obligación de detenerse y hacer bien su trabajo, y no simplemente estar de acuerdo con todo solo por apoyar al gobierno, como es el caso ahora”.
