Si el gallo no canta por la mañana, de todos modos amanece y sale el sol. Si tu despertador o la alarma de tu teléfono no suena para levantarte, de todos modos te despiertas del sueño. Hay muchas cosas de las que la gente depende y olvidan que Dios tiene poder sobre todas las cosas. No pongas tu confianza en lo que el hombre hace o puede hacer, y cuando ocurra una demora, no comiences a murmurar ni a hablar mal de la gente o de las circunstancias, porque todo depende de Dios y no del hombre. Muchas veces las personas se encuentran en una situación de la cual quieren salir, pero no lo logran mientras no renueven su mente, dejen de hablar mal y comiencen a dar gracias a Dios.
Cuando algo suceda, busca siempre la manera de comprender cómo pudieron haber cambiado las cosas, cómo llegaste allí, examínate a ti mismo y mira cuántas oportunidades has recibido en la vida y has descuidado, sin culpar a nadie más. No complazcas a los demás olvidándote de Dios, solo porque la gente sea amable o esté contenta contigo mientras tengas algo y las cosas salgan a su favor, pues después se olvidarán de ti. Cuando es temporada de cerezas (shimaruco), todo el mundo sabe dónde está el árbol, pero cuando la temporada pasa, se olvidan de él.
Camina con Dios diariamente, no mires tus circunstancias, sino sabe que Dios es capaz de ayudarte y librarte de aquello en lo que te encuentras, ya sea una trampa del enemigo, tu propia boca, tus propios caprichos, tu necedad o tu mala actitud. Sobre todas las cosas Dios tiene el control, y si te detienes y te arrepientes, tu ayuda llegará de manera segura y a tiempo, porque Dios no olvida. No pongas el dinero por delante de Dios; recuerda que todo lo que tienes o vas a recibir, sin Dios no puedes hacer nada. Recuerda tu salud, recuerda dedicarle tiempo al Señor, porque ¿de qué le sirve al hombre ganarlo todo si pierde su alma?
¿De qué sirve tenerlo todo si no se tiene salud? Recuerda bien no complacer a los hombres y olvidarte de Dios, porque toda amistad y toda relación es pasajera, pero solo en Jesucristo tenemos salvación. “Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre.” (Salmo 73:26). “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera, porque en Ti ha confiado. Confiad en el Señor para siempre, porque en el Señor Dios está la roca eterna.” (Isaías 26:3-4). El Señor es mi fortaleza y mi escudo; en Él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré.
Pablo dio una buena explicación de cómo debe aprender a vivir el ser humano; dijo en Filipenses 4: Sé lo que es vivir en la humildad y sé lo que es vivir en la abundancia. He aprendido el secreto de estar saciado y de pasar hambre, de tener abundancia y de sufrir necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Eso significa que cuando tengas hambre, mantén la calma, y cuando tengas abundancia, no salgas a gritar a la calle. Cuando no tienes, buscas a Dios, pero cuando recibes, continúa sirviendo a Dios con un corazón fiel y ferviente.
Pastor Marcel Balootje
