Un incidente o calamidad reciente en un hogar de ancianos ubicado en Tanki Leendert, que puso en serio peligro la vida de un adulto mayor, ha levantado una ola de preocupación en la comunidad de Aruba, llegando incluso a cuestionar la gestión del centro. Esta calamidad, que puso directamente en riesgo la seguridad de los residentes, ha sacado a la luz un problema estructural: la peligrosa combinación de adultos mayores vulnerables junto con una persona que sufre de adicción severa, lo cual posiblemente causó un ataque de agresión repentino. El suceso mencionado es una muestra de la falta de capacidad y de herramientas estructurales por parte de la gerencia de este hogar para manejar la seguridad de sus pacientes de manera responsable.
Los familiares de los residentes y la comunidad en general exigen una respuesta inmediata sobre cómo se permitió que una situación de esta magnitud escalara, y se preguntan: “¿Qué hace una persona con problemas de adicción junto a adultos mayores (vulnerables) como pacientes?”. También se cuestiona si este adicto pudo haber combinado su medicación y/o drogas o la medicina de otro paciente, lo que habría causado su agresión abrupta. Quedan, por tanto, muchas preguntas sin responder.
Los hogares de ancianos regulares están diseñados para ofrecer un ambiente tranquilo, de paz y de atención médica preventiva o de mantenimiento para nuestros adultos mayores. Introducir a una persona con una u otra adicción severa en este mismo espacio, sin el personal y la infraestructura adecuada, es una receta para el desastre. La falta de supervisión especializada resulta en situaciones donde el adulto mayor, que se encuentra en una posición vulnerable, queda expuesto a la tensión, la inseguridad y al peligro de abuso físico, así como de seguro abuso emocional/psicológico. Esto a su vez influirá sin duda en el estado mental de los residentes de este hogar, quienes también deben recibir atención profesional, preferiblemente no con más medicamentos añadidos a la cantidad que ya consume el paciente.
1. Falta de capacidad y manejo de cuidado responsable
La calamidad en Tanki Leendert subraya la necesidad urgente de que el Ministro de Salud Pública, Asuntos Sociales, Cuidado de Adultos Mayores y Manejo de Adicciones, sus departamentos y la propia gerencia del hogar de ancianos reevalúen su gestión. Aparte de la falta de personal capacitado para atender crisis de adicción, la falta de profesionalismo es evidente. Un hogar de ancianos regular no puede ni debe fungir como un centro de rehabilitación o de crisis mental sin la certificación y las medidas de seguridad requeridas.
Exigencia de acción inmediata
Este incidente debe servir como un punto de máxima urgencia para este ministerio y las autoridades competentes en Aruba. Es imperativo:
Separar los dos tipos de cuidados: No se puede permitir mezclar a pacientes con necesidades intensivas con pacientes más en forma. Esto crea una inseguridad estructural entre los residentes.
Implementar protocolos estrictos: Establecer guías muy claras sobre quiénes pueden y quiénes no pueden ser admitidos para trabajar en un hogar de ancianos.
Evaluar mejor la seguridad: El Gobierno debe revisar la capacidad de la gerencia de todos los hogares de ancianos para garantizar que una situación así jamás vuelva a ocurrir.
Desde 2012, la Fundación Alzheimer Aruba (F.A.A.) ha estado activa en el tema del Abuso de Adultos Mayores. En este marco, lanzó el Proyecto “BISA NO NA MAS ABUSO DI ADULTO MAYOR” bajo el lema “NO EXCUSE FOR ELDER ABUSE!”. No pasa una semana sin que la F.A.A. reciba quejas de abuso o sea notificada al respecto. Dentro de este grupo también hay personas que expresan miedo de dar el paso al frente al ser víctimas de abuso o negligencia como pacientes; miedo por motivos tales como represalias, amenazas, etc., de pasar por lo mismo o peor a manos de un profesional.
La angustia y la rabia expresadas también en las redes sociales apuntan a que ha llegado el momento de mostrar descontento y vociferar contra los abusos cometidos contra los adultos mayores, dando voz a quienes sufren en silencio.
Derecho a un cuidado óptimo
Todo adulto mayor merece una vida digna, de calidad, con una nutrición adecuada para su salud y un trato con respeto. El motivo es que ellos construyeron la sociedad de la que la comunidad hoy puede gozar. La mayoría de los adultos mayores dieron todo su esfuerzo para ayudar a construir la Aruba de hoy, pagaron impuestos, educaron a nuestros jóvenes y (muchos de ellos) ahorraron lo poco que pudieron para tener algo el día de mañana que dejar a sus hijos. Por eso, es deber de un gobierno responsable cumplir y respetar los derechos humanos de todo ciudadano, velando por una vida con dignidad y buena salud.
Para aquellos que deben ingresar a un hogar de ancianos, la tarea del gobierno debe ser cumplir con la obligación y responsabilidad de cómo se operan dichos hogares conforme a las leyes (landsverordening) legalmente proclamadas y a las reglas de un gobierno transparente. El Gobierno fallará si no ejerce un control suficiente y adecuado sobre el cuidado deficiente y el abuso de adultos mayores.
Leyes importantes de la Inspección de Salud Pública de Aruba (IVA) relacionadas con los hogares de ancianos:
Se han publicado diferentes informes, entre ellos: Kwaliteitszorg (LV 2014 no. 74) y Verzorgingshuizen (LV 2015 no. 61). Desde 2017/2018, la IVA publica diversos informes relacionados con el cuidado en los hogares de ancianos, por ejemplo: “Eindrapport Langdurige zorg” (2018), “Als zorg levens kost: calamiteiten in verzorgingshuizen” (Informe de la Inspección de Salud Pública de Aruba GEH-2025/2439; Definitivo 24 de noviembre de 2025).
El resultado de estos informes exige más acción y orientación para una gestión y formación adecuada de los empleados en los hogares de ancianos. Estos informes hablan de la necesidad de efectuar un sistema para aprender de los errores de los incidentes y calamidades en la práctica. Aquí es necesario implementar acciones contundentes para lograr evitar la negligencia y el abuso de adultos mayores.
2. Es de lamentar que en 2026 en Aruba todavía existan demasiados incidentes y calamidades en el cuidado (en hogares de ancianos, en casa, en el hospital, etc.) que no son aceptables y que constituyen abuso y negligencia hacia el adulto mayor.
Algunos ejemplos son, entre otros: la cantidad de adultos mayores que expresan su descontento y desconfianza, los cuales continúan aumentando drásticamente debido a la gran razón de que no se toman los pasos necesarios para frenar el crecimiento no controlado de hogares de ancianos atendidos por personas no profesionales (sin el conocimiento suficiente sobre cómo cuidar a un adulto mayor y personas vulnerables, cómo administrar la medicación a los pacientes, etc.).
Lo que falta es un enfoque en acciones bien definidas (por ejemplo, del tipo S.M.A.R.T. específicas, que midan el progreso, la implementación, que sean alcanzables, realistas y tangibles).
La calamidad de hace unos días, con la grave consecuencia del maltrato a un adulto mayor que teme por su vida, resultó en el encarcelamiento del agresor para investigar el suceso. En la comunidad existen preguntas sobre qué pudo haber causado el cambio repentino en el comportamiento del agresor (¿pudo ser su medicación en combinación con drogas?, etc.). Otra pregunta es: “¿Qué hace un adicto en un hogar de ancianos?” Y también: ¿Habrá —además de la investigación penal y civil— una investigación interna de la IVA y de la instancia de cuidado, tal como se describe en el informe de la IVA mencionado anteriormente?
¿Es el Ministro de Salud Pública, Asuntos Sociales, Cuidado de Adultos Mayores y Manejo de Adicciones y sus departamentos los responsables de cumplir con lo que estipula la ley y las reglas para, entre otros, los hogares de ancianos y negocios (con trabajadores no calificados que brotan como hongos) y actuar en consecuencia?
Hay adultos mayores que no tienen los medios financieros para mantener al paciente en casa y deben tomar el paso (no deseado) de dejar a su ser querido en un hogar de ancianos, sabiendo que en ese sector ocurren muchos abusos y negligencias, quedándose con un sentimiento de culpa por no haber podido cumplir con el deseo de ofrecer un cuidado digno en un ambiente familiar y seguro.
Es más, son precisamente los pacientes en un hogar de ancianos “deficiente”, aquellos dependientes de negocios de cuidado domiciliario y sus familias, quienes no experimentan una vida digna con la seguridad de su ser querido, convirtiéndose en víctimas de abuso y negligencia debido a una mala gestión y la escasez de profesionales suficientemente capacitados.
En resumen: ¡La seguridad y la dignidad de nuestros adultos mayores no pueden ponerse en juego por falta de gestión legal y administrativa! Por ello, la gestión del Ministro de Salud Pública, Asuntos Sociales, Cuidado de Adultos Mayores y Manejo de Adicciones y sus departamentos (incluyendo la IVA) son responsables y tienen el deber de actuar, servir al bienestar y garantizar una calidad de vida y salud óptima para todo ciudadano contribuyente y residente de Aruba.
Para reacciones sobre este artículo: alzheimeraruba@gmail.com
