El parlamentario de la fracción MEP y exministro de Justicia, Rocco Tjon, dio una seria advertencia sobre las consecuencias directas que la falta de radares de vigilancia marítima (maritiem toezicht) está trayendo para la seguridad nacional de Aruba.
Tjon explicó que el sistema de radares es la primera línea de defensa del país. Su función principal es detectar en una etapa temprana las lanchas ilegales que se aproximan a las costas de Aruba, especialmente aquellas que hacen uso de rutas no habituales o que navegan en horas de la madrugada. Esta detección temprana permite a las autoridades, como la Guardia Costera (Kustwacht) y las unidades policiales en tierra, actuar de inmediato e interceptar las embarcaciones para evitar que el contrabando ingrese a nuestra isla.
El parlamentario remarcó que estas lanchas ilegales son el principal medio que las organizaciones criminales utilizan para ingresar armas de fuego, drogas y tráfico de personas.
“El simple hecho de que estos radares no estén funcionando en este momento convierte a Aruba en un ‘atractivo’ (trekpleister) para estas organizaciones criminales”, enfatizó Tjon, señalando que la vulnerabilidad en las costas abre la puerta para que la criminalidad más estructural ingrese a la comunidad.
Según Tjon, el impacto de la falta de control y los recortes en el sector judicial ya se están sintiendo en el día a día en Aruba. Subrayó que esto no es una simple opinión política, sino una realidad que el pueblo y los medios de comunicación reportan diariamente:
• Zona turística: Un atraco reciente a plena luz del día en una joyería en la zona de los hoteles.
• Sector de transporte: Taxistas que están siendo atracados, agredidos y maltratados mientras realizan su trabajo.
• Hogares familiares: Criminales ingresando a casas de familia para cometer atracos y robar.
Tjon concluyó señalando que por muchos años el fenómeno de los atracos era prácticamente algo del pasado en Aruba, pero que debido a la falta de gestión, la falta de fondos para mantenimiento y el accionar del actual gobierno, este fenómeno ha vuelto a resurgir alarmantemente. Mientras tanto, al mismo tiempo, el Ministro de Finanzas redujo un 10% del presupuesto de justicia.
