Aruba sigue siendo un país multilingüe, una comunidad abierta que durante décadas ha sabido acoger a diferentes nacionalidades que vienen a compartir nuestra isla. Lo hermoso de esta dinámica es que, aunque los ciudadanos recuerden su propio país, bandera e historia de libertad, viven y celebran junto con el pueblo arubiano. Políticos de todos los rincones pueden aplaudir y dar discursos, pero la verdad central sigue siendo: Aruba es Aruba y ha compartido con diferentes nacionalidades en sus fechas especiales de libertad y autonomía, pero ¿están los inmigrantes en Aruba al tanto de que Aruba se encuentra en un peligro nacional que les afectará a ellos también?
Sinembargo, cuando nos detenemos a reflexionar sobre lo que significa vivir libres en tu propio país y tomar tus propias decisiones, nos enfrentamos a una realidad crítica. La autonomía de que goza Aruba hoy no vino de fuera; fue conquistada con sangre, sudor y una lucha histórica que el libertador Betico Croes logró. Los países que hoy celebran su libertad en Aruba y pueden gozar de la libertad de su país, ven que Aruba en estos momentos está luchando para no perder su propia libertad y autonomía. ¿Están los inmigrantes conscientes de esto?
El camino para que Aruba saliera de las Antillas Neerlandesas estuvo lleno de obstáculos. Antes de este logro histórico, ni Holanda ni Curazao creían en el potencial de Aruba, alegando que la tierra no era fértil y que para recibir algo había que ir de rodillas para poder conseguir algo para Aruba. El arubiano tuvo que soportar y aguantar muchos insultos.
La lucha por la autonomía comenzó desde la cuna de AVP y PPA, y el Status Aparte fue conquistado bajo el liderazgo firme de Betico Croes, quien se mantuvo firme hasta el final para garantizar que Aruba pudiera convertirse en un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos el 1 de enero de 1986. La meta era clara: darle al pueblo arubiano el poder de manejar sus propias finanzas, desarrollarse por sí mismo y decidir sobre su propio futuro sin pedir permiso. Un país en cuyas tierras y gente Holanda no creía en un principio.
Al igual que todos los inmigrantes que eligen a Aruba como su país y aman su himno y bandera, de la misma manera deben mantenerse firmes por la libertad y autonomía de Aruba: sostener la bandera de Aruba y cantar su himno para poder seguir viviendo en una Aruba libre y autónoma.
