Los sindicatos cuestionan la legitimidad de la HOFA: “Debemos tomar las riendas”
En una reunión crucial que reunió a los sindicatos más grandes de Aruba, Jaybertt Dijkhoff puso el foco en la situación jurídica y financiera de nuestro país, enfatizando el rechazo a la Rijkswet financieel toezicht (HOFA). La estructura actual se considera inconstitucional y una amenaza a la autonomía de Aruba.
Durante este encuentro, Dijkhoff subrayó que el objetivo principal era analizar los hechos en torno a la trayectoria de la HOFA, eliminando el “marco” político que a menudo distorsiona el debate público. “Hemos venido a hablar de los hechos. Porque todos tenemos derecho a formarnos una opinión, pero no tenemos derecho a manipular los hechos”, declaró.
Argumentos contra la HOFA Uno de los puntos centrales de la discusión fue la efectividad de las medidas actuales. Según Dijkhoff, el gobierno logró reducir la deuda nacional en un 5% en un solo año. “Si continuamos reduciendo así para 2028, estaremos por debajo de la norma del FMI sin necesidad de la HOFA. Por lo tanto, es cuestionable por qué debe imponerse la HOFA”.
Además, se planteó que el College financieel toezicht (Cft) tiene preocupaciones sobre la capacidad de ejecución del gobierno, a pesar de que hay fondos disponibles para inversión.
Para los sindicatos, la solución no reside en una supervisión externa que fuerza un consenso, sino en un desarrollo orgánico. “Miren a Bonaire, miren a Curazao, ellos también tienen el RAft. ¿Han avanzado? No”, argumentó Dijkhoff, refiriéndose a la falta de progreso en otras islas del Reino bajo medidas similares.
Falta de transparencia gubernamental Dijkhoff criticó duramente la falta de transparencia del gobierno actual. Según él, el gobierno está negociando con los Países Bajos y sugiriendo que hay “consenso”, mientras que ni el parlamento ni el pueblo han sido debidamente informados. Subrayó que a un país “ex-colonizado” no se le puede imponer un poder que no tiene base en una elección o referéndum, ni un consenso real del pueblo.
Se instó a los sindicatos, que juegan un papel fundamental en la democracia de Aruba, a asumir su responsabilidad como líderes de sus bases. El mensaje final fue de empoderamiento: Aruba tiene la capacidad de dirigirse a sí misma, tal como lo ha hecho desde 1986.
“La puerta aún no está cerrada”, concluyó Dijkhoff. “Mientras queramos, mantengámonos unidos, ya que tenemos la capacidad en nosotros mismos; nunca es tarde”. El esfuerzo ahora es filtrar esta información a todos los miembros de los sindicatos y a la comunidad en general, para que el pueblo pueda formar una opinión basada en hechos y no en agendas políticas.






