El tiempo está oscuro y el diablo acecha; el materialismo, la inmoralidad, la falta de respeto y la violencia destruyen el matrimonio y la familia. Cada matrimonio y familia que recibe un golpe es un golpe para nuestra sociedad. Cada familia rota eleva el gasto social, y cada niño que deja la escuela representa un problema para nuestra educación, la cual debe producir jóvenes graduados para que se conviertan en empresarios, profesionales o trabajadores.
Tratarse de cualquier manera en el matrimonio no deja ninguna ganancia, porque en el divorcio o la separación nadie sale ganando, especialmente cuando hay hijos de por medio. Muy a menudo, incluso al haber división de bienes, ambas personas salen perjudicadas al no recuperar el valor de su sudor y esfuerzo por lo que venden.
Los hijos son separados de sus padres; lo que antes era libre en todo momento se convierte en la obligación de hacer una cita como padre para saber qué día puedes pasar a verlos o qué día tu hijo puede pasar el día contigo. Hay muchísimos arreglos y acuerdos de palabras, pero el corazón siente y duele cuando tu hijo no está contigo en casa. Esa es la gran preocupación.
Para el sistema del mundo y para que la maldad siga aumentando, parece que el divorcio y la separación se han vuelto algo normal. Es fácil escuchar a un niño decir que su madre y su padre ya no están juntos, algo que antes dolía escuchar porque los padres se respetaban y cuidaban lo que tenían para no lastimar a los niños. Hoy en día, la gente comete adulterio por venganza; por ejemplo, si la mujer cae en adulterio, el hombre hace lo mismo o viceversa, para demostrar que paga mal con mal.
Muchos de los jóvenes que han terminado presos, en manos de la policía o deambulando en pandillas por la calle no cargan con toda la culpa; si investigas sus antecedentes, cuántas cosas pasaron debido a que sus padres no cuidaron el matrimonio y la familia. Descuidar el hogar, como dejar de criar a los hijos, irse de rumba y gastar el dinero de los servicios básicos, a la larga causa la pérdida de la casa y obliga a la familia a vivir separada. Este asunto tiene un triple impacto: sobre los padres, los hijos y nuestra sociedad.
Todos debemos leer en nuestras Biblias lo que la palabra de Dios dice en:
Genesis 2:24
Efesios 5:22-33
Malaquías 2:16
Mateo 5:27-30
Mateo 19:4-6
Ten en cuenta que las drogas, el alcohol, la pornografía, el adulterio, los juegos de azar, el mal manejo financiero, la mala conducta, las malas compañías, los celos y la manipulación son enemigos del matrimonio. La gente no sabe el valor de algo hasta que lo pierde.
Efesios 6:1-4 explica la conducta que hijos y padres deben tener en el hogar. La vida de los padres debe ser un ejemplo y un testimonio ante sus hijos. Cristo Jesús es la cabeza de la Iglesia, el padre es la cabeza del hogar, la madre es su ayudante y los niños deben obedecer a sus padres; y todos deben obedecer al Señor.
Una responsabilidad muy grande recae sobre los hombros de los padres: cuidar su hogar y a sus hijos, porque los hijos son un regalo de Dios. Ten en cuenta a tu familia, cuida tu matrimonio, cuida a tus hijos y presta atención y cuidado en todo momento. Pon tu familia y tu matrimonio en las manos del Señor. Sinceramente, Pastor Marcel Balootje.
