Día a día se vuelve más evidente que algunos comerciantes creen que porque tienen un bar o restaurante a la orilla del mar, las playas se convierten en su propiedad privada. Esto es completamente erróneo: ¡todas las playas de Aruba son espacios públicos!
Lamentablemente, aún faltan los controles debidos para regular el alquiler de mesas y sillas en estas playas públicas. Esta falta de supervisión permite que estos abusos sigan ocurriendo todos los días en diferentes zonas turísticas.
En este caso específico, un bar a la orilla de la playa se ha apropiado del área, comercializándola como si fuera suya. Encima de esto, los propios trabajadores insisten en que la playa es privada.
Esto plantea la pregunta: ¿Qué está haciendo el gobierno al respecto? ¿Dónde quedó la zona pública de los primeros 10 metros desde el mar? Esta es una situación inaceptable. ¿Acaso el gobierno ha vendido las playas de Aruba sin que el pueblo lo sepa?





