El mensaje central de esta reflexión es que la luz de Dios siempre triunfa sobre las tinieblas. Citando las Escrituras (como Efesios 5:8), se nos recuerda que antes las personas vivían en la oscuridad, pero ahora son luz en el Señor y deben comportarse como hijos de la luz.
El texto señala que el mundo enfrenta diversas formas de oscuridad, como la inmoralidad, la malicia, el egoísmo y las malas acciones. Sin embargo, en Cristo se ha obtenido la victoria, ya que Dios es luz y en Él no hay oscuridad alguna. Se destaca que la verdadera luz no depende de las riquezas ni de la sabiduría humana, sino de la humildad, el respeto y el temor a Dios. Vivir en la oscuridad incluye actitudes como el orgullo, la falta de perdón, la negligencia en la familia, el rencor, el materialismo y la falta de integridad.
Jesús se presenta como la luz del mundo, prometiendo que quienes lo sigan no caminarán en tinieblas. La conclusión es una invitación a rechazar las obras oscuras, confiar en la guía divina y caminar siempre en Su luz.Atentamente, Pastor Marcel Balootje.
