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El respeto aumenta el valor de toda una familia

Respet Ta Halsa Balor Di Henter Un Famia

El dinero no lo es todo; la gente se preocupa más por el dinero que por Dios y su salvación, pero a muchos les gusta dejar las cosas para el último momento, porque según ellos, ellos mismos deciden por Dios, olvidando que el hombre planea pero es Dios quien decide.

Hoy en día, el materialismo y el dinero han cambiado el pensamiento de las personas, quienes quieren dejar la voluntad de Dios a un lado y pretenden que si no hay dinero no hay vida. Cuando obtienen dinero o tienen una promesa de dinero, olvidan su hogar, su familia, sus amistades y todo lo que tiene que ver con Dios, para seguir el dinero (“follow the money”).

Es verdad que el hombre necesita dinero; es verdad que Dios mismo dijo que con el sudor de tu frente ganarás el pan de cada día, pero eso no significa que la necesidad de dinero deba causar locura, estrés, discusiones y manipulación, porque el dinero es temporal, pero nuestro Dios es eterno.

Está escrito en 2 Timoteo 3:1-5 que vivimos en tiempos difíciles, donde la gente se amará a sí misma y al dinero, de tal forma que abandonan a Dios. Muchas veces esto sucede sin que la persona se dé cuenta; todo comienza de una manera que parece inofensiva, y después, al mirar atrás, se dan cuenta de que se han alejado de Dios y se han enfriado ante las cosas de Dios.

Si dos personas viven juntas, una debe apoyar a la otra en el camino de Dios, ya sea en un matrimonio o simplemente en la familia. Nosotros, como prójimos, debemos amarnos y sostenernos para no abandonar el camino de Dios por nada, sino hacer todo esfuerzo por permanecer en él. Porque pegados a Dios podemos hacer todo, separados de Dios, no podemos hacer nada (Juan 15:5).

Sigue siendo una conducta muy infantil pensar que si uno se aparta del camino de Dios, le está haciendo daño a otro. Parece así, pero no es verdad, porque debemos recordar que al final, todos debemos dar cuenta a Dios personalmente. Si alguien se aleja del camino de Dios, sus hermanos pueden extrañarlo en la iglesia, pero la consecuencia le vendrá personalmente, porque el enemigo está al acecho.

De repente, las cosas del pasado comienzan a volver porque se ha abierto una brecha en su muro de protección, una puerta que él mismo dejó abierta; el fumar puede volver, el beber también, la falta de respeto por uno mismo y por los demás puede regresar, las malas palabras se activan, y así la persona misma verá que el tiempo precioso que tenía para Dios se convierte solo en palabras, pero ya no es un hacedor.

El respeto por Dios, por nosotros mismos y por nuestra familia es de gran valor:

Respeto entre esposo y esposa (Efesios 5:33).

Respeto entre padres e hijos (Efesios 6:1-4).

Respeto en la familia (Romanos 12:10).

Respeto especial por tu esposa (1 Pedro 3:7).

Sed oidores y hacedores de la palabra (Santiago 1:19).

Respetar a otros en privado y en público.

El respeto también forma parte de nuestra integridad.

Las palabras sucias son una indicación fuerte de que el respeto no existe.

Cuando tenemos temor de Dios, el respeto se refleja en nuestra vida, en nuestra casa, en nuestra familia y en nuestro matrimonio.

El respeto no puede ser negociado, debe ser valorado. Sinceramente, Pastor Marcel Balootje.

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