Cuando una propuesta de Ley del Reino (Rijkswet) toca la autonomía, la gobernanza y el futuro financiero de Aruba, lo mínimo que el pueblo puede esperar es transparencia, especialmente cuando dicha propuesta enfrenta tanta resistencia en la sociedad.
Sin embargo, vemos al Secretario de Estado Eric van der Burg expresar que la Ley del Reino HOFA será cambiada, pero al mismo tiempo no quiere revelar cuáles son esos cambios. La insistencia en tratar esta ley de manera acelerada, sin dar claridad, envía una señal muy preocupante.
Resistencia masiva en la comunidad Esta falta de claridad surge en un momento crucial, donde el rechazo contra la Ley del Reino HOFA es evidente:
Más de 10,000 ciudadanos han presentado sus objeciones.
Existen opiniones de expertos que cuestionan la base constitucional de la propuesta.
La mayoría de los sindicatos han expresado su oposición.
Voces dentro de la propia coalición de Gobierno han manifestado preocupación. A pesar de todo esto, el pueblo aún no sabe qué cambios se han realizado ni si las preocupaciones han sido realmente tomadas en serio.
Más que un asunto financiero Lo más preocupante es que el Gobierno de AVP-FUTURO sigue hablando casi exclusivamente del supuesto beneficio financiero de refinanciar la deuda, pero HOFA no es solo un asunto financiero. Es un asunto constitucional que define cómo se ejecutará la autonomía de Aruba en el futuro.
La transparencia es una obligación Un gobierno que cree en la transparencia habría publicado los cambios, explicado por qué se hicieron y creado espacio para un debate serio antes de que el Parlamento tome una decisión. Lo que vemos ahora es precisamente lo contrario: se pide actuar rápido, pero sin dar claridad. Esto no contribuye a la confianza, no fortalece nuestra democracia y, sin duda, no es el respeto que el Parlamento y el pueblo de Aruba merecen en un dossier con implicaciones tan profundas.
El pueblo de Aruba tiene derecho a saber exactamente qué se está cambiando, por qué se cambia y si los cambios responden a las objeciones que miles de ciudadanos, expertos y organizaciones han presentado. La transparencia no es un favor que el gobierno de AVP-FUTURO o el Secretario de Estado Van der Burg hacen; la transparencia es una obligación. Y precisamente cuando una propuesta es tan cuestionada, esa obligación se vuelve aún mayor.
