Recientemente, el Gobierno presentó la apertura de la zona de residuos en Barcadera como un paso firme hacia una Aruba más limpia. En relación con esto, el Parlamentario Hendrik Tevreden señaló que, aunque todo ciudadano desea una isla limpia, el debate real es más profundo.
Según Tevreden, la pregunta crucial que debe responderse es si estamos invirtiendo en un sistema moderno y sostenible de gestión de residuos, o si simplemente estamos improvisando con el dinero del pueblo. Aclaró que no cuestiona la intención de mantener a Aruba limpia, sino la falta de transparencia y la forma en que un proyecto de importancia nacional se implementa sin que el Parlamento conozca los detalles principales.
El parlamentario enfatizó que, hasta el día de hoy, falta total claridad sobre qué modelo de gestión de residuos aplicará Aruba. Señaló que, aunque existe un sitio para entregar desechos, la gran pregunta es qué sucede después de que se descarga la basura. Tevreden cuestionó si los residuos realmente se separan, reciclan, reutilizan o exportan, o si finalmente todo termina en el mismo vertedero. Enfatizó que mientras no existan esos detalles, es difícil hablar de sostenibilidad.
Organizaciones internacionales exigen un plan integral Organizaciones internacionales como el Banco Mundial, el PNUMA y la OCDE llegan a la misma conclusión: una gestión moderna de residuos no comienza simplemente con un contenedor de basura, sino con un sistema estructurado. En este contexto, el parlamentario explicó que Aruba necesita una gestión que priorice la reducción de residuos, la separación en la fuente, el reciclaje, la reutilización, el tratamiento responsable y la medición de resultados; aspectos que precisamente faltan en esta discusión pública.
Preocupación por el uso de fondos de ATA Un punto de atención serio en el debate actual es el uso de los fondos de la Aruba Tourism Authority (ATA). Aunque ATA tiene un rol crucial en la promoción del turismo, el Parlamento tiene el derecho y el deber de cuestionar: ¿hasta dónde llega la responsabilidad de esta entidad? Si ATA comienza a financiar proyectos que estructuralmente caen bajo la responsabilidad directa del Gobierno, la capacidad del Parlamento para ejercer un control efectivo sobre esos gastos se debilita.
Tevreden aclaró que esto no es un ataque contra ATA. Sin embargo, señaló que el Parlamento debe actuar con diligencia cuando entidades que no están bajo el mismo nivel de control parlamentario comienzan a financiar cada vez más tareas públicas. Según el parlamentario, la transparencia no puede depender únicamente de buenas intenciones, sino que debe ser garantizada por un sistema de control estructural.
Falta de una visión nacional para los residuos El parlamentario enfatizó que Aruba necesita una visión nacional para los residuos. Aunque reconoció que el ministro anterior no dejó esta situación clara, Tevreden explicó que Aruba necesita mucho más que simplemente un lugar para entregar basura. Se deben establecer metas claras para reducir residuos, aumentar el reciclaje, fomentar la reutilización, gestionar residuos peligrosos, frenar los vertederos ilegales y preparar a la isla para el reto que traen el turismo y el crecimiento poblacional.
Por esta razón, el Parlamento seguirá haciendo las preguntas necesarias. Tevreden informó que ya ha entregado 190 preguntas desde diferentes ángulos sobre este tema y espera las respuestas de los ministros concernidos. Concluyó que este cuestionamiento no es porque esté en contra del progreso, sino precisamente porque el progreso debe construirse sobre transparencia, responsabilidad y buen gobierno.
