El Consejo Económico y Social de Curaçao (SER), como parte de una delegación de la Asociación Internacional de Consejos Económicos y Sociales e Instituciones Similares (AICESIS), participa en el segmento ministerial del Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible (HLPF) en Nueva York. Durante la apertura, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres; la presidenta del 80.º período de sesiones de la Asamblea General, Annalena Baerbock; y el presidente del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, Lok Bahadur Thapa, transmitieron el mismo mensaje urgente: el mundo dispone de soluciones, pero la implementación de la Agenda 2030 avanza con demasiada lentitud y de manera demasiado fragmentada. Para Curaçao, este llamamiento incide directamente en las decisiones sobre agua, energía, infraestructura, vivienda, digitalización y empleo.
Este año, el HLPF examina los avances en materia de agua limpia y saneamiento, energía asequible y no contaminante, industria e innovación, ciudades sostenibles y alianzas internacionales. Las cifras dejan claro por qué es necesario acelerar. De las 139 metas de los ODS para las que se dispone de datos suficientes, solo el 36 por ciento está bien encaminado o muestra avances moderados. Casi la mitad progresa con demasiada lentitud y el 15 por ciento ha retrocedido desde 2015.
Guterres situó ese rezago en un contexto internacional más amplio. Los elevados niveles de deuda, el aumento de los costos de financiamiento, el cambio climático y los conflictos armados reducen el margen para invertir en educación, salud, protección social, seguridad energética e infraestructura. A su juicio, el desarrollo sostenible solo podrá acelerarse si los países cuentan con suficiente margen de financiamiento y dejan de abordar los distintos ámbitos de política pública de forma aislada. El agua, la energía, la innovación, el desarrollo urbano y la protección social deben reforzarse mutuamente. La paz y la estabilidad internacional también son indispensables.
Al mismo tiempo, el secretario general señaló el potencial de desarrollo de las energías renovables, la tecnología digital y la inteligencia artificial. Estas pueden aumentar la productividad, mejorar los servicios públicos y generar empleo, pero solo si se garantiza un acceso amplio a la infraestructura, los datos, las competencias y el capital. También deben tenerse claramente en cuenta los efectos ambientales de la digitalización, incluido el consumo de energía y agua de los sistemas digitales.
Baerbock advirtió contra el cinismo y la resignación a medida que se acerca 2030. A su juicio, los avances logrados desde 2015 en agua potable, saneamiento, electricidad y acceso a internet demuestran que los objetivos internacionales son alcanzables cuando confluyen la voluntad política, la inversión y la cooperación. Precisamente en un período de división geopolítica, la cooperación multilateral sigue siendo necesaria para afrontar problemas que ningún país puede resolver por sí solo.
Los gobiernos no pueden lograrlo sin la participación de empleadores, trabajadores, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas y de investigación, y entidades financieras. Baerbock abogó además por una evaluación del progreso más amplia que la basada únicamente en el producto interno bruto (PIB).
Los indicadores de seguridad socioeconómica, salud, educación, desigualdad, entorno de vida y resiliencia permiten ver con mayor claridad quién se beneficia del desarrollo económico y dónde las políticas resultan insuficientes.
Thapa puso el énfasis en la implementación y en resultados verificables. Los países no deben reducir sus ambiciones, sino eliminar los obstáculos administrativos, financieros e institucionales y aplicar con mayor rapidez soluciones que ya han demostrado su eficacia. Se requiere especial atención para los países y las economías insulares que afrontan altos costos de capital, una capacidad limitada de implementación, riesgos naturales y perturbaciones externas recurrentes.
Por ello, el HLPF debe seguir evolucionando de un foro centrado principalmente en evaluar los avances a una plataforma que apoye a los países en la implementación, el intercambio de conocimientos, el fortalecimiento institucional y las alianzas. Los exámenes nacionales voluntarios también pueden utilizarse con ese fin. El criterio definitivo no es el número de declaraciones o informes, sino la mejora perceptible de la vida cotidiana de las personas.
Para Curaçao, los tres mensajes convergen en un único imperativo de política pública: organizar la implementación en torno a un conjunto limitado de prioridades interrelacionadas. Como economía insular pequeña y abierta, Curaçao es vulnerable por su dependencia de la energía importada, las fluctuaciones de los precios internacionales, los altos costos de capital y las interrupciones de las cadenas de suministro. Sin embargo, su escala reducida también ofrece una ventaja: las distintas políticas pueden articularse con mayor rapidez, las responsabilidades pueden asignarse con más claridad y los interlocutores sociales pueden participar desde una etapa temprana de la implementación.
La interrelación entre agua y energía es el ejemplo más claro. La producción de agua potable requiere mucha energía, por lo que los precios internacionales de los combustibles repercuten en los costos para los hogares, las empresas y los servicios públicos. Las inversiones en energías renovables, almacenamiento, una red eléctrica confiable, un uso más eficiente del agua y su reutilización pueden, por tanto, reforzar al mismo tiempo el poder adquisitivo, la competitividad y la resiliencia climática.
Lo mismo se aplica a la infraestructura y la digitalización. La modernización de las redes, una conectividad confiable, la ciberseguridad y el uso responsable de los datos y la inteligencia artificial son condiciones necesarias para aumentar la productividad y mejorar los servicios públicos. La educación, la formación profesional y las políticas del mercado laboral deben alinearse con estas transformaciones, para que los trabajadores y emprendedores locales puedan participar efectivamente en nuevas actividades y la transición digital no amplíe las desigualdades existentes.
La vivienda y el desarrollo territorial tampoco pueden separarse de la seguridad socioeconómica. La disponibilidad y asequibilidad de la vivienda, la movilidad, el acceso al trabajo y a los servicios, y la calidad del entorno construido influyen directamente en la participación social. Por ello, la adaptación climática y la protección de los grupos vulnerables deben formar parte integral de las políticas del mercado de vivienda e infraestructura.Ninguno de estos desafíos puede ser resuelto por el Gobierno por sí solo ni exclusivamente con recursos nacionales. Curaçao necesita normas previsibles, datos confiables, financiamiento asequible y cooperación dentro del Reino, en la región del Caribe y en América Latina, y con instituciones internacionales. Se requiere un diálogo estructural con empleadores, trabajadores, organizaciones de la sociedad civil y expertos para hacer viables las decisiones y distribuir de manera equilibrada los costos y beneficios de las transiciones.
La presencia de la delegación de AICESIS, de la que forma parte el SER de Curaçao, lleva al HLPF la voz del diálogo socioeconómico organizado. Los consejos económicos y sociales pueden traducir los acuerdos mundiales en políticas aplicables a escala nacional, articular desde el inicio los distintos intereses sociales y velar por que el progreso económico vaya acompañado de justicia social. Para Curaçao, la participación ofrece además acceso a conocimientos y experiencias internacionales, así como a oportunidades de cooperación.
El llamamiento conjunto desde Nueva York es, por tanto, concreto: los años que quedan hasta 2030 no deben estar marcados por nuevos ciclos de presentación de informes, sino por prioridades claras, financiamiento, implementación y resultados medibles. El agua y la energía asequibles, el empleo con futuro, la digitalización inclusiva, una vivienda adecuada y la resiliencia climática no son asuntos separados para Curaçao, sino una sola agenda de bienestar integral y resiliencia económica.

